Por: Iván Valencia Laharenas *
El concepto de “conflicto armado” es en realidad un eufemismo para referirme a la guerra. Colombia negó la guerra muchos años. Estamos en guerra, nuestra guerra es violenta no sólo entre combatientes sino con la población civil y entre los civiles. La guerra es una de las expresiones de violencia en nuestro medio, pero no es la única forma en que se expresa la misma, nos hallarnos en medio de muchos tipos de violencia, hay entre nosotros una violencia generalizada como la señala el politólogo francés Pécaut (1).
Los actores del conflicto armado: Fuerzas Militares del Estado, la guerrilla y los Paramilitares, así corno el narcotráfico y la delincuencia común, generan altos niveles de violencia, sin embargo la misma no es ajena a los ciudadanos común y corriente.
Ya desde los ochenta´s La Comisión del Ministerio de Gobierno, creada para el estadio de la violencia en nuestro medio señaló que los colombianos se matan más por razones de calidad de sus vidas y de sus relaciones sociales que por lograr el control del Estado (2). Ahora ya no dese lo sociopolítico, también esta problemática nacional ha sido analizada desde una perspectiva epidemiológca, es decir como un problema de salud por Sevilla (3).
También señaló Pécaut, que en Colombia se ha banalizado la violencia, de allí su generalización. Es un medio de primera mano para resolver los conflictos. El caso es que la violencia debida a los actores armados y a la de la misma población civil está causando miles de muertos, miles de desplazados y atrocidades corno el secuestro, la desaparición forzada, tortura, etc.
¿Cuál es el papel de la Psicología Clínica en un país en Guerra y con violencia entre los ciudadanos, sin la condición de guerra civil?
Con relación a la Psicología Clínica, Pedinielli, la define como una rama de la Psicología cuyo objeto es el estudio, la evaluación, el diagnóstico, la ayuda y el tratamiento del sufrimiento psíquico cualquiera que sea su origen (4).
El diccionario de Psicología de la editorial Herder (1994), señala que la Psicología Clínica es la ciencia cuyo objeto de estudio son los trastornos de la conducta y las vivencias. Se conceptúa que la noción de trastorno implica más allá de la problemática normal, dos aspectos:1) el individuo o el medio social perciben un estado permanente de sufrimiento como consecuencia de las peculiaridades de la conducta o sus vivencias - criterio de sufrimiento - ; 2) el pronóstico ulterior del desarrollo de esta conducta hace prever una situación de daño y menoscabo del individuo o de su medio social.
Las definiciones presentadas permiten indicar que se tiene presente al individuo, sus trastornos de conducta, vivencias - pensamientos y emociones de lo vivido - y el segundo concepto involucra claramente lo social.
Puesto que la violencia es la principal causa de mortalidad y de traumas que sufre el país: traumas físicos, psicosociales, materiales y ambientales, así corno la violencia que representa el desempleo y la pobreza, generada razones estructurales, y teniendo en cuenta los objetivos de la psicología clínica considerados con anterioridad, puedo desde este momento referirme a que el papel a cumplir por esta especialidad de manera inmediata es contribuir al estudió diagnóstico, ayuda y tratamiento del sufrimiento, en primer término, de los supervivientes que han recibido el impacto directo de la violencia, y en segundo lugar de la población afectada indirectamente por la misma - personas afectadas por las informaciones de guerra, testigos de actos atroces etc.- A esta labor deberá sumarse la importante función clínica de promoción de la salud y la prevención que en general desarrolla.
Ante las condiciones referidas de los efectos del conflicto armado y de la violencia generalizada, esta modalidad de la psicología está llamada ofrecer al país su concurso en cuatro campos fundamentales: 1) psicología clínica aplicada a las condiciones de guerra; 2) aportes al estudio de los conflictos; 3) investigación y actividad académica; 4) Acción intradisciplinaria e interdisciplinaria para la prevención de la violencia.
Con respecto al primer punto, de su aplicación en condiciones de guerra, va desde
los estudios de personalidad para el manejo del estrés por combate hasta el análisis de situaciones críticas como comportamiento atroz (5) y traumas,
situaciones donde se requiere una psicología clínica de emergencia.
La guerra implica destrucción, muerte, terrorismo, zozobra, ansiedad, inseguridad, lucha y en ella están inmersos, los combatientes y la población civil. EI impacto de la guerra y los períodos de posguerra demandan asistencia integral a la población: salud, vivienda, reconstrucción de poblaciones, ayuda económica asó como en alimentos. Muchas poblaciones de nuestro país y sectores rurales y urbanos viven situaciones análogas. La asistencia clínica constituye una ayuda urgente. Como consecuencia de la guerra, combatientes y personas inmersas en escenarios de combate, podrán experimentar diversos tipos de trastornos como los de ansiedad, con sus variantes de estrés agudo, postraurnático, ataques de pánico, fobias etc., también trastornos del estado de ánimo, somatoformes, del sueño, facticios etc., para los cuales la intervención clínica es necesaria.
En esta condiciones, los pacientes demandan una psicología clínica aplicada que puede ser en dos sentidos: como urgencia psicológica o como observación, diagnóstico y/o tratamiento en condiciones de no urgencia. El método clínico e instrumentos a emplear, dependerá de las exigencias del caso. Si la intervención es de urgencia, se requerirá intervenir bajo las modalidades de intervención en crisis y terapia breve, y referir luego a intervenciones de mayor duración. Si la intervención requerida no es de urgencia se podrán aplicar los procedimientos clínicos con mayor tranquilidad.
La labor a cumplir por el psicólogo que realiza labor clínica, hasta lo aquí considerado, tiene mucho que ver con intervenciones de emergencia y terapia. Sin embargo conviene tener presente que no todo psicólogo por practicar la clínica es terapeuta. La intervención terapéutica demanda una formación complementaria que no todo clínico tiene. Así, llamamos en sentido estricto terapeuta o psicoterapeuta a quien ha recibido formación específica para desempeñar este papel, formación que en nuestro país como en Europa, Estados Unidos, Oriente y Asia, puede recibirse de una Universidad o como ocurre con más frecuencia por centros o aún personas que forman terapeutas.
Pasemos ahora al segundo punto: el relacionado con los conflictos. La psicología clínica tiene un papel muy importante que cumplir en el estudio y comprensión de los conflictos. Existe una importante relación entre conflicto y violencia. Los antagonismos desempeñan un papel fundamental en la vida del ser humano; hay pugnas internas del individuo, en las relaciones interpersonales y sociales. La psicología clínica tradicional desde Freud, ha hecho importantes aportes en esta
materia. Los estudios de psicología social y cognitivos conductuales han permitido importantes avances en la comprensión y tratamiento de los conflictos a través de la aplicación de técnicas terapéuticas específicas. El tema de los conflictos es crucial para el control, tratamiento y prevención de la violencia. El conflicto no es negativo, es parte de la dinámica de los individuos, de los grupos y de la dinámica social, constituye opciones de crecimiento. La misma psicología clínica debe cuidarse de la tendencia a apreciar en conflicto sólo componentes patológicos y no como un indicador de un desarrollo potencial. Este se vuelve negativo cuando se expresa en forma violenta, contra sí mismo, los demás o la sociedad. Surge cuando en la persona o entre partes no hay acuerdo sobre la distribución de recursos sea materiales o simbólicos y se actúa basándose en incompatibilidades percibidas (6). Existen teorías sobre las causas de los conflictos, entre ellas hay explicaciones basadas en las necesidades de las personas y de las colectividades.
En Psicología clínica hay importantes trabajos sobre la terapia y la resolución de conflictos con enfoques cognitivos. La clínica tiene un importante papel investigativo sobre el particular. El conflicto armado en Colombia requiere una aproximación desde la psicología. El profesor Humberto Vélez, (7) por ejemplo, señala que uno de los obstáculos para la negociación de este conflicto es la cultura de la dominación y el militarismo. La clínica en la modificación de estas conductas tiene un papel interesante que cumplir. Otros conflictos como los conflictos familiares y la violencia, aunque estudiados en el país, necesitan mayor investigación; los conflictos juveniles y la violencia y así los conflictos sociales, etc.
Las ciencias políticas describen una dinámica que es aplicable a todo tipo de conflicto, surge por incompatibilidades, hay escasez de recursos, las partes perciben en forma diferente si problema; también aluden a las etapas que sigue un conflicto, métodos en la resolución de conflictos, etc. Ahora, igualmente la labor clínica puede contribuir al análisis del comportamiento pacífico. Investigar los procesos mentales, emocionales y conductuales que ocurren en las personas para que se generen y negocien las diferencias entre personas o grupos, permitirán mejorar las metodologías de negociación y a partir de estos hallazgos realizar aplicaciones para la prevención de la violencia a través de la educación para la paz. En este contexto quedan inmersos los estudios sobre la identidad de las personas y de los grupos, la ideología y la religión etc., asuntos que tantas guerras han generado. Vigilar el nivel de los conflictos evitará acciones violentas. De todos modos en paz y guerra la labor de la psicología es vital.
Las descripciones que hacen las ciencias políticas sobre los procesos de negociación de los conflictos y para la reconstrucción de la paz y la reconciliación
merecen ser analizadas en su parte psicológica, pues allí hay una información muy rica. Al fin y cabo a través de tantas negociaciones de conflictos armados que ha se han llevado a cabo en el mundo, la humanidad ha aprendido algo, pues la guerra no cesa a través de los tiempos. Allí hay una psicología por desentrañar desde lo científico.
El método clínico basado en el vínculo con la persona-s, la observación, la evaluación y la medición constituye el fundamento científico para proceder en el sentido citado.
Punto tercero: investigación y actividad académica. Ya he señalado la importancia de la investigación y áreas que requieren nuestro aporte. Con respecto a lo académico permítanme señalar algunos aspectos puntuales.... Se requiere construir una psicología colombiana, es decir, teorizar e investigar cada vez más sobre nuestra realidad y necesidades. No dudo del valioso material que reposa
Como tesis de grado en las bibliotecas de las universidades; ideal, seleccionar y publicar en un atlas lo más importante que cada universidad seleccione para así ir perfilando la psicología del ser colombiano.
También conocemos escritos y textos de profesores que se encuentran inéditos. Es indispensable darles dinámica y eficiencia a la gestión de los departamentos de investigación y de publicaciones. En muchas instituciones se habla de la importancia de la investigación, pero hace falta si compromiso y la gestión para el logro de recursos. Mientras estas situaciones no se resuelvan seguiremos comprando libros de autores extranjeros y descontextualizados de nuestra realidad y de igual manera fortaleciendo una dependencia científico-cultural. Entretanto, en las Facultades o escuelas de psicología, debiera contemplarse que en la bibliografía de las asignaturas se incluya tesis, escritos o libros de psicólogos nacionales. Esto promueve la credibilidad e identidad de estudiantes y profesionales con el quehacer psicológico nacional. También es importante señalar que si desarrollo de seminarios de actualización sobre tendencias nuevas en nuestro campo del saber, así corno diplomados y postgrados van a permitir que estudiantes y profesores logren un mejor desarrollo en su especialidad, y en este sentido, se requiere por parte de las universidades, una inversión social en esta materia. Como inversión social sería un aporte real que haga la universidad para que sus docentes se cualifiquen cada vez más, pero ello requiere hacer asequible dicha capacitación mediante costos y sistemas de financiación razonables. Muchos postgrados que se ofrecen a los profesores o incluso se les exigen, no tienen una contrapartida por parte de la universidad e incluso, especialmente para los catedráticos, pues los costos de hora cátedra no cubren siquiera un semestre de postgrado. El aporte por propio esfuerzo del docente es necesario pero igual el de la universidad como inversión social. Un balance en este sentido es necesario.
Afecta también la calidad académica el tipo y tiempo de dedicación de un profesor a su programa. No es lo mismo un catedrático que un profesor de medio tiempo o de tiempo completo, me refiero al apoyo que puede ser para los estudiantes, a la productividad intelectual que pueda generar. La psicología clínica en este sentido se ve afectada para su desarrollo institucional y como aporte al medio, por estos factores que afectan a las Universidades y docentes como un todo.
Finalmente veamos el cuarto punto: acción intradisciplinaria, interdisciplinaria e incluso transdisciplinaria. El desarrollo de la Psicología en general ha conducido a romper lo límites rígidos e incluso conflictivos existentes entre las llamadas escuelas psicológicas. Hoy en día con el desarrollo de nuevos enfoques o la modificación del radicalismo de algunos de ellos, se ha flexibilizado una intercomunicación entre sub-especialidades de la Psicología, así tenemos lo cognitivo conductual; lo clínico-social; psicología clínica y de la salud; psicología clínica experimental; terapias psicoanalíticas que incorporan lo cognitivo etc.
Promover este tipo de comunicación y de trabajo entre la Psicología Clínica, así como con campos colaterales como la sociología, criminología, psiquiatría, neurología, antropología, el derecho, la educación, la economía, etc., redundará en un desarrollo mayor de este campo en nuestro medio contribuyendo así a disminuir el sufrimiento de miles de colombianos.
Invito a una decisiva labor por la construcción de una Psicología con un fuerte referente a Colombia. Un país convulsionado por la guerra, amenazado por el terrorismo internacional y nacional, así como roces muy delicados con países vecinos como Ecuador y especialmente Venezuela, ameritan aplicaciones e investigación de la Psicología ante los conflictos sociales y bélicos – piénsese solamente en los desplazados, las masacres internas. Como si ello no fuera suficiente, surge el espectro de la guerra con un país vecino. Así además de la Clínica es indispensable en lo preventivo la labor de la Psicología Política, la Social y la jurídica en el control social.
* Psicólogo área Clínica, Magíster en Criminología. Profesor de Psicología Jurídica y Forense del Programa de Psicología de la U. Santiago de Cali. Investigador, Facultad de Derecho, Centro de Investigaciones, U. Libre de Cali. Conferencia ofrecida a los alumnos de la USC, Programa de Psicología, cátedra de Psicología Juridica y Forense . Cali, Febrero de 2008.
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1 Pécaut, D. Violencia Generalizada, Estrategias Individuales y Colectivas. En: Memorias Seminario Internacional sobre La Libertad Personal y Colectiva en Colombia. Programa Presidencial para La Defensa de la Libertad Personal, Bogotá, 1998.
2 Comisión de Estudios sobre violencia. Colombia: Violencia y democracia. Universidad Nacional de Colombia. Bogota (1987)
3 Sevilla, E. Hacia una epidemiología de la violencia en Colombia. En : Revista de Epidemiología. Vol., 22. 1991.
4 Pedinielli, J.L. Introducción a la Psicología Clínica. Biblioteca Nueva. París, 1996.
5 Valencia,I. Guerra y Barbarie. FESFA. Bogotá, 2003.
6 Conflicto, Violencia y Paz. Artículo. Sin datos de autor ni pie de imprenta.
7.Vélez, H. El Conflicto Armado en Colombia. Universidad del Valle, 1998.
Bibliografía:
1. Pécaut, D. Violencia Generalizada, Estrategias Individuales y Colectivas. En:
Memorias Seminario Internacional sobre La Libertad Personal y Colectiva
en Colombia. Programa Presidencial para La Defensa de la Libertad Personal,
Bogotá, 1998.
2.Comisión de Estudios sobre violencia. Colombia: Violencia y democracia.
Universidad Nacional de Colombia. Bogota (1987)
3 Sevilla, E. Hacia una epidemiología de la violencia en Colombia. En : Revista de
Epidemiología. Vol., 22. 1991.
4. Pedinielli, J.L. Introducción a la Psicología Clínica. Biblioteca Nueva. París,
1996.
5. Valencia, I. Guerra y Barbarie. FESFA. Bogotá, 2003.
6. Conflicto, Violencia y Paz. Artículo. Sin datos de autor ni pie de imprenta.
7. Vélez, H. El Conflicto Armado en Colombia. Universidad del Valle, 1998.
Santiago de Cali, Febrero de 2008