quienes
somos
equipo
profesional
áreas
de aplicación
actividades en Colombia
artículos
de interés
recursos
de información
   
   
 

Reglas para mejorar su comunicación familiar

Por: Psic. Olga Susana Otero ©

En toda familia que se respete hay dificultades en la comunicación: hablamos al tiempo, nos interrumpimos, algunos no hablan, otros hablan por los silen-ciosos… En otras familias solo hablan los padres o uno de ellos y los hijos obedecen o se rebelan sigilosamente, aunque aparentemente acepten esta situación.

Cuando pensamos en las relaciones familiares, siempre recordamos aquellas que más se nos dificultan, quizás porque son las más dolorosas y porque no las entendemos ni manejamos. Estas dificultades de comunicación pueden ser con un tío, hermano o con nuestros propios padres.

AUNQUE ESTA FORMA DE RELACIONARNOS ES COMUN EN NUESTRO MEDIO, NO ES SALUDABLE.

Por ello vale la pena examinar nuestra manera de comunicarnos con los demás para adoptar cambios de actitud favorables que nos conduzcan, no sólo a mejorar nuestra salud mental sino también a abrir espacios propicios para que estos cambios se multipliquen entre quienes nos rodean y así alcanzar un bienestar emocional para todos. No olvidemos que la forma como apren-damos a comunicarnos en nuestra familia será la que repe-tiremos en las relaciones con los demás: en el trabajo, en la nueva familia que confor-memos y en todas las áreas sociales en las que nos desen-volvamos.

En la familia aprendimos a callar, hablar, escuchar o a no hacerlo, a hacer creer que escuchamos, decir que si y hacer lo que deseamos, a mirar a los ojos o esquivar la mirada, a decir si y con nuestras expresiones, decir no. También a hablar y hablar y no concretar el tema “de fondo o verdadero”, a dar rodeos o ser concreto, a mostrar las deficiencias o imperfecciones de los demás en vez de ver lo positivo. O, al contrario, a ver lo positivo y negarnos a ver los problemas, a hacer suposi-ciones y reaccionar ante ellas sin preguntarle al otro qué significa lo que hizo o dijo, a asumir siempre que hay una única forma de ver las cosas y esa, es la nuestra.

Aceptar las diferencias

Estas actitudes nos muestran que no hemos aprendido a aceptar el hecho de que existen diferencias entre unos y otros. Quizás porque nos angustia y no sabemos cómo hacer para conciliarlas. De tal manera que nuestra actitud es la de imponer nuestro criterio y exigir que éste se acepte “porque sí”. Por ello somos irracionales y utilizamos técnicas desleales que nos sirven para armar peleas y no aceptar ni escuchar lo que nos dicen, sermoneamos, nos deses-perarnos, lloramos, gritamos, chillamos, insultamos. Tampoco expresamos realmente lo que sentimos pues pensamos que al ser sinceros demostramos debilidad y, como dicen algunos, “me la montan”.

El cura debe predicar y aplicar

Ninguna de las recomendaciones que les daré a continuación son nuevas pero aunque conozcamos algunas, o quizás todas, no las practicamos: ¿Por qué es tan difícil ponerlas en práctica?

Pensemos en lo siguiente: El ser humano tiene dos alternativas, adoptar una actitud de niño o de adulto ante las circunstancias de la vida.

Colocarnos como niños nos deja en el alma la fantasía de que aún es posible que nos den lo que cuando niños nunca nos dieron: atención, afecto, valoración seguridad, apoyo, admiración, compañía.

Cuando nos colocamos como adultos debemos hacernos responsables de nuestros actos y en ocasiones no deseamos hacerlo, queremos que alguien lo haga por nosotros. Tenemos que abandonar la ilusión de llenar las necesi-da-des insatisfechas.

Cada vez que lea una de las 10 recomendaciones que le daré a continuación para mejorar su comunicación, pregúntese con sinceridad qué espera real-mente en lo más recóndito de su corazón cuando se comporta de una manera que le molesta y comprobará que su niño interno está a la espera de que le den algo que siente no tener o que nunca le dieron. Recuerde que lo pasado pasó y lo que vale la pena es mirar hacia el futuro con optimismo y madurez. Insisto, debemos abandonar la idea de llenar nuestras necesidades insatisfechas para alcanzar una buena salud mental.

¡Si es honesto con usted mismo, comprenderá que resulta mejor colocarse como adulto en especial al comunicarse y obtendrá más de lo que se imagina!

1- RECUERDE QUE LAS OBRAS DICEN MÁS QUE LAS PALABRAS, LA COMUNICACIÓN NO VERBAL ES MÁS PODEROSA QUE LA VERBAL. Cuando niños no podíamos oponernos a lo que nos decían los adultos por temor a que no nos quisieran o no nos protegieran. Aprendimos a hacer caras para sacar un poco de la molestia o rabia que los mandatos nos ocasionaban.

2- DEFINA LO QUE ES IMPORTANTE E INSISTA EN ELLO, LO QUE NO TIENE IMPORTANCIA PÁSELO POR ALTO. La táctica de empeñarse en insistir en hechos intrascendentes sirve para enredar la conversación y nos da tiempo para expresar rabias ocultas desde niños.

3- SIN DEJAR DE SER REALISTA, HAGA QUE SU COMUNICACIÓN SEA LO MÁS POSITIVA POSIBLE. USTED PUEDE SER CLARO Y ESPECÍFICO. EN SU COMUNICACIÓN. Si tuvimos padres o adultos cercanos positivos y claros seremos siempre así en las conversaciones. Sea realista y razonable en sus comunicaciones. Muchos de los pedidos de nuestros padres no fueron lo suficientemente claros y específicos, pero eso ya paso ¿Aprenderá usted a hacerlo diferente por su beneficio?

4- COMPRUEBE SUS SUPOSICIONES NO ACTÚE CON BASE EN ELLAS SIN CONFIRMARLAS. No adivine el pensamiento ni de por sobreentendido cosas. Reconozca que cada suceso puede ser entendido, relatado y solucio-nado de diversas maneras. Colocarnos en el lugar del otro resulta casi mágico para comprender otras posiciones con respecto a un tema.

5- MANIFIESTE LOS SENTIMIENTOS ABIERTAMENTE Y CON SINCERI-DAD Y ACEPTE LOS SENTIMIENTOS DE LOS DEMÁS SIN HACER JUICIOS DE VALOR. Cuando no podemos hacer esto es porque nos sentimos acusados al escuchar los sentimientos del otro y tratamos de defendernos.

6- NO PERMITA QUE LAS DIFERENCIAS SE VUELVAN DISCUSIONES Y ESTAS EN PELEAS. No utilice técnicas desleales para defenderse. Es una forma sucia de armar pelea y no conduce a NADA. No finja que la otra persona ha hecho demandas desmedidas.

7- APRENDA A COMUNICARSE POSITIVAMENTE.
No cambie de tema, enfrente el hecho e intercambie opiniones.
No utilice contraacusaciones.
No formule varias acusaciones.
No compita por quien hace algo mejor o peor.
No emplee la lógica para cubrirse o defenderse.
No interrumpa.
No intimide, vocifere, grite, ni explote.
No culpe al otro por algo que no puede remediar.
No se niegue a perdonar.
No humille al otro.
No insista implacablemente.
No trate de confundir con dobles mensajes.
No cree culpa.
No use el sarcasmo ni la burla.
No sermonee, pregunte.
No castigue al otro con el silencio, dialogue sinceramente.
No acepte todas las acciones,
No se acostumbre a regañar, chillar ni refunfuñar.

8- EMPLEE EL TACTO, SEA RESPETUOSO. Haga a los demás lo que a usted le gustaría que le hicieran, no lo que no pudo hacerle a los adultos cuando era niño y lo irrespetaban o lo maltrataban.

9- APRENDA CUANDO DEBE USAR EL BUEN HUMOR Y CUANDO DEBE TOMAR LAS COSAS EN SERIO. Si deja que su parte infantil predomine cuando debe aparecer su parte adulta, tendrá problemas. Nadie creerá que habla en serio y menos creerán en usted como profesional o experto en un tema o asunto.

10- APRENDA A ESCUCHAR. Para lograrlo repita en su mente lo que el otro está diciendo y pregunte hasta que le quede claro realmente lo que el otro le quiere comunicar.


 

escriba sus comentarios en: contáctenos