Toda estructura familiar se rige por un orden natural, cuando
éste se contraría surgen los conflictos. Esta
teoría, tan sencilla como las leyes de la naturaleza,
es la base del método terapéutico creado por Bert
Hellinger. Sicólogos y siquiatras de numerosos lugares
del mundo lo están aplicando con sorprendentes resultados.
Javier es el hermano mayor de la familia Pérez. A propósito
de una situación económica difícil, los
padres se vieron en la necesidad de entregar a uno de sus hijos
al cuidado de sus tías paternas. Mientras Javier se queda
en casa, su hermano mellizo es marginado, es decir, excluido
del seno de la familia. Al interior de la misma predominan sentimientos
de tristeza y de culpa.
Cuando se da un desequilibrio como éste, una fuerza
extraña se queda anidada en el corazón. Al interior
de la conciencia familiar, entre padres y hermanos, actúan
fuerzas que afectan lo que sucede en la familia.
Javier, por su parte, desarrolla una necesidad ciega de conseguir
el equilibrio para con su hermano mellizo. Lo hace, sin darse
cuenta, perdiendo todo su dinero y sus empresas. En el fondo
se siente aventajando a su hermano y no se cree merecedor del
éxito. Tiene un sentimiento de culpa que le impide tomar
su vida y su dinero. No ha podido prosperar en las empresas
que ha emprendido. Una creencia oculta lo hace sentir que si
él está mal, su hermano Gerardo estará
mejor.
Y es que, el lugar que ocupan los miembros de una familia,
las funciones que deben desempeñar, lo que cada cual
debe dar y recibir, así como el derecho a pertenecer
al sistema familiar, sin exclusiones, obedece a un orden natural
y universal. Y mientras éste no se dé, mientras
exista desequilibrio, el orden familiar se verá alterado.
Esto es lo que expone el alemán Bert Hellinger, creador
de una moderna forma de solucionar los conflictos que afectan
las estructuras familiares. Su método está dando
paso a una particular forma de hacer terapia familiar.
Dejar de respetar esas disposiciones universales no solo genera
desequilibrios internos en las familias, sino crea malestar
en la conciencia familiar. Esto se traduce a través de
problemas de comunicación, distanciamiento y, en muchos
casos, enfermedades y destinos trágicos.
¿Quién es Bert Hellinger?
Bert Hellinger
es filósofo, psicoterapeuta, teólogo y pedagogo.
Alemán, de 76 años. Profundo en sus ideas, pero
amigo de lo sencillo, simple y esencial. Del dejar sentir y
del obrar natural. Trabajó como misionero en una orden
católica en tribus zulúes del África. Luego,
se hizo psicoanalista, lo que le permitió conocer a fondo
terapias y dinámicas de grupo. Desarrolló su propio
sistema de trabajo de grupo, el que lo acredita como uno de
los terapeutas contemporáneos más innovadores.
Lleva más de 45 años practicando su técnica,
enfocada especialmente a reorientar órdenes alterados
en las relaciones familiares. Su método terapéutico
es conocido con el nombre de Constelaciones Familiares. Éstas,
afirman quienes trabajan en salud mental, están cambiando
la manera de hacer sicoterapia.
Su sistema de trabajo toma cada vez más fuerza en Europa,
Estados Unidos y Latinoamérica. Actualmente, está
siendo aplicado en Colombia por la sicóloga Olga Susana
Otero, quien lleva más de 7 años haciendo talleres
de Constelaciones Familiares. La terapia destapa realidades
que al ser observadas y comprendidas por las personas, curan
el sufrimiento y el dolor que causan, no solo en la personas
mismas sino en la conciencia familiar, explica Olga Susana.
La conciencia familiar
La conciencia familiar es un sentido de bienestar o malestar
que se da al interior de las familias. Es una especie de percepción
oculta o fuerza común que está ahí, de
manera inconsciente, pero no se hace evidente porque no se ha
hecho consciente.
Conocer la realidad familiar, por dura que parezca, no solo
fortalece sino también da paz y tranquilidad a la familia.
Sicólogos, siquiatras y terapeutas se apoyan en los resultados
obtenidos de esta evidencia. Pues han confirmado que esto hace
libres a las personas y sana a quienes realmente se atreven
a enfrentar su realidad abiertamente y sin tapujos. Las Constelaciones
Familiares realizan con eficacia y prontitud el trabajo de comprender
y compensar los desequilibrios que se dan entre los miembros
de las familias.
Orden en la familia
Muchas veces, por amor, se ocultan secretos (abortos voluntarios,
viejos amores, suicidios, etc.) que cuando se conocen dejan
de desequilibrar el sistema familiar. También, por amor,
en el desempeño de las familias, con frecuencia, los
padres o los hijos asumen papeles que no les corresponden: el
hijo hace las veces de padre, el hermano menor de primogénito,
el abuelo de padre del nieto que se cría sin papá.
Así mismo, sucede que en muchas familias no se respeta
ni se honra a alguno de los padres. Se le excluye inconscientemente.
O se pretende desconocer el lugar que debe ocupar la pareja
de un segundo matrimonio. Se da, también, que los hijos
de una separación quedan bajo el cuidado de uno de los
padres, sin tener en cuenta que lo conveniente es que estén
cerca del padre que más honre y respete al otro padre.
Cosas que establece el orden natural de la vida.
Lo propio, también es que los padres sean los que dan
y los hijos los que reciben, no al contrario. Y estos últimos,
únicamente tienen la obligación para con sus padres
de amarlos, honrarlos y respetarlos. Todo lo demás que
les den debe nacer del amor hacia ellos y no como fruto de una
obligación. La experiencia terapéutica ha demostrado
que conocer y admitir estos órdenes de la vida, permite
que se restablezca el equilibrio al interior de las familias.
Derecho a la vinculación o pertenencia
Así como respetar las leyes universales del cosmos es
vital, reconocer el orden de la vida del ser humano es una primera
necesidad de toda persona. Una segunda necesidad, explica la
teoría, es pertenecer a su propia familia. El sentido
de pertenencia es innato a todos los miembros. Nadie debe ser
excluido por ningún motivo. Ni por sus actos (ser alcohólico,
drogadicto, homosexual o estar enfermo, etc.) ni por su estrato
social, económico, cultural ni por sus creencias, raza
o color. Cuando alguien no es reconocido en su vínculo
natural con la familia ni es respetado en ese lugar, normalmente
otro miembro de las generaciones siguientes repite la historia
de esa persona.
Luego de numerosas experiencias a través de haber configurado
miles de Constelaciones Familiares, Hellinger encontró
que esas personas que son excluidas de una familia, más
adelante son representadas por otro miembro. Este se encarga
inconscientemente, por decirlo de alguna manera, de darle el
lugar que le fue negado. Así, entre los miembros de una
familia, en generaciones posteriores, suelen darse repeticiones
de suertes ajenas: enfermedades, adicciones, suicidios, accidentes.
Y es que la conciencia familiar, de manera instintiva y natural,
intenta compensar las injusticias vividas en las familias con
sus miembros de generaciones anteriores.
Equilibrio entre el dar y el tomar
La tercera necesidad de todo ser humano es la de encontrar
un equilibrio entre el dar y el tomar (recibir), entre el ganar
y el perder. Una relación se rompe cuando esto no es
proporcional. Si lo que se da no es compensado con lo que se
recibe, siempre surgirán problemas. En algún momento
alguno de los dos no soporta el desequilibrio. Por eso, no es
natural ni conveniente dar mucho más de lo que el otro
sea capaz de devolver, porque éste siempre se sentirá
en deuda. Aquél que no tiene la posibilidad de conseguir
la nivelación queda en desventaja, lo que finalmente
genera serios conflictos.
Una forma de sembrar paz en las familias
Por último, el objetivo de la terapia, a través
de las Constelaciones Familiares, es restablecer el orden natural
de las cosas para que las tres necesidades básicas de
todo ser humano se compensen. Esto permite que al interior de
la conciencia familiar se pueda dar mayor armonía, de
tal manera que se facilite el restablecimiento de las fuerzas
del amor, que son las que estrechan los vínculos. En
resumen, las Constelaciones Familiares no solo son una contribución
a la solución de conflictos, sino otra forma de sembrar
paz en las familias.