quienes
somos
equipo
profesional
áreas
de aplicación
actividades en Colombia
artículos
de interés
recursos
de información
   
   
 


¿CUÁL ES EL “JUSTO MEDIO” AL EJERCER
LA AUTORIDAD COMO MAESTRO?

Por: Psic Dora Salive Vives ©
Terapeuta especialista en problemas de aprendizaje

Durante nuestras vidas todos hemos tenido figuras de autoridad: en el hogar, en la relación padre-hijo; en el colegio como profesor-alumno; en la sociedad entre ciudadanos-normas o leyes. De acuerdo con las experiencias vividas y la huella que éstas hayan dejado en nosotros, éstas se verán reflejadas igualmente en la forma como nos comportemos, desde el lugar que ocupemos según las circunstancias, como autoridad ante los hijos, alumnos o conciudadanos.

En el ambiente escolar el maestro se siente responsable de ejercer la autoridad como tal. Sin embargo, a menudo se ve ante el dilema de ser demasiado autoritario o, por el contrario, ser demasiado permisivo. Entonces, a estas alturas, el maestro comienza a preguntarse cómo encontrar y aplicar un justo equilibrio para no caer en un exceso de autoridad o llegar a no poner límites a sus alumnos.

A continuación trataremos de dar algunas pautas que le serán útiles a la hora de encontrar este “justo medio” tan anhelado:

- Tenga conciencia de sus propias limitaciones.- En ocasiones encontramos maestros que han experimentado una figura de autoridad en forma de guía y sobreprotección excesiva (falta de límites) y añoran con tener a alguien que los contenga y les ponga límites, razón por la cual su comportamiento con los alumnos es demasiado represivo.

Otros, por el contrario, han vivido una autoridad demasiado represora (autoritarismo) y tratan, con sus alumnos, de ser diferentes a como fueron con ellos. Esto puede llevarlos a caer en el error de ser demasiado complacientes y permisivos.

¡Este atento a no dejarse seducir por sus propias experiencias y esquemas!

- Sea coherente.- Para que su alumno no rechace su autoridad, es necesario que usted siempre establezca una relación clara entre el mandato o comportamiento que da o pide a sus alumnos y la razón por la cual considera que esta orden o comportamiento es el correcto.

- Aprenda a escuchar.- Se cae en el exceso de autoridad cuando se hace mucho énfasis en el cumplimiento de las normas y las consecuencias que se derivan de la violación de las mismas. No se escucha el punto de vista del alumno, que puede dar otra óptica de la situación. Esta actitud puede conducir a reprimir la iniciativa de los alumnos, generar sentimien-tos de incapacidad y baja autoestima.

Cuando en una situación de conflicto entre dos o más de sus alumnos usted se muestra demasiado autoritario al imponer el castigo, sin averiguar cuál fue la verdadera causa del mismo permitiendo a cada uno dar su punto de vista, no está respetando el aporte al que ellos tienen derecho desde su lugar . Esto impide que puedan hacerse responsables de sus actos.

No olvide que la autoridad del profesor debe buscar que los alumnos desarrollen sentido de pertenencia hacia el grupo, que se sienta respetado dentro de éste y por lo tanto sea digno de hacer aportes al mismo.

- Aplique autoridad con justicia y amor.- Se es demasiado permisivo cuando el alumno percibe que no hay consecuencias de sus actos y puede conducirlo a que intente de cualquier forma salirse con la suya.

Si una vez que se tenga pleno conocimiento de lo sucedido y se haya dado la oportunidad de descargo a los implicados, se tiene la certeza de que se ha cometido un falta, el maestro debe aplicar las sanciones que considere pertinentes. No sin antes haber establecido una comunica-ción “constructiva” con sus alumnos sobre lo sucedido, el comportamiento erróneo, la forma de reparar el daño causado, pero NUNCA haciendo un juicio sobre el alumno como persona.

- Respete la individualidad del alumno.- Todo niño necesita en su ambiente familiar y escolar tener adultos que no solamente le pongan normas y límites sino que lo guíen y lo protejan.

Cuando con su comportamiento el maestro destaca con más frecuencia a los alumnos que por ser más disciplinados le cuesta menos trabajo manejar, puede imponer sus propios esquemas sin respetar la individualidad. Con esta exclusión puede generar sentimientos de culpa en el resto del grupo.

Cuando el profesor hace exigencias mayores a las que algunos alumnos pueden responder, en un momento determinado, cuando presentan algún tipo de dificultad en el aprendizaje o en el cumplimiento de normas, puede caer en el error de no valorarlos cuando lo hacen bien. Esta sensación de no reconocimiento, genera sentimientos de incapacidad y baja autoestima en el alumno frente al maestro y sus compañeros al interpretarla como un juicio a su persona y no como una valoración relativa a su rendimiento o comportamiento.

 

escriba sus comentarios en: contáctenos