En la esfera familiar la terapia con Constelaciones nos lleva
a mirar al interior de nuestras relaciones. A evidenciar interacciones
que se dan ente los miembros de nuestra familia, pareja, hijos,
padres, parientes y relacionados. Las Constelaciones Familiares
abren camino a la solución de conflictos.
Cada persona ocupa un lugar físico y psicológico
en la familia. Sea que haya un padre o madre solos, un hermano
homosexual, una familia reconstituida o con destinos trágicos,
todos nos movemos en medio de esa red. Nos nutrimos mutuamente,
tanto física como emocionalmente. Unos parientes pueden
ser biológicos, otros adoptivos, pero todos ponen su
granito de influencia en nuestra salud genética y emocional.
Las Constelaciones se sustentan en esta verdad para buscar
soluciones sanas a conflictos, mediante una visión representativa
de lo que ocurre al interior de la conciencia de grupo. Por
esto, no sorprende los comentarios concluyentes de participantes
a talleres de Constelaciones: "Fue un curso rápido
de la vida", "me permitieron mirar diferentes escenarios
de mis relaciones", "a partir de experiencias vivenciales
encontré respuesta a mis problemas".
Las heridas de la infancia, causadas por la sencilla razón
de que no existen padres perfectos, los traumas infantiles
que vivimos afectan la relación de pareja y se reflejan
a través de sentimientos. Son componentes no originados
en la pareja misma, pero que inevitablemente afectan el vínculo.
Hay que mirar de dónde provienen y aprender a entender
los principios naturales de la vida que rigen a los seres
humanos:
- Cada persona es individual y para hacer pareja tenemos
que aceptar que el otro es diferente a nosotros. Enfrentar
la diferencia, aceptarla y buscar alternativas que concilien
la disparidad permite construir la relación de pareja.
Facilita que podamos mirar a la otra persona como a alguien
diferente y digno de nuestro su amor, simplemente por lo
que es y nada más.
- El intercambio equilibrado entre el DAR Y RECIBIR es
condición imprescindible para el logro de una buena
relación. Conozcamos cómo darle orden a esta
interacción.
- Reconocer que el compañero, aunque sea diferente,
tiene el mismo valor que nosotros, es vital. Si alguno de
los dos pretende cambiar o reeducar al otro, la relación
fracasa.
Las Constelaciones sirven para conciliar los diferentes órdenes de la relación.
-
Nos permiten descubrir qué hay detrás de
las conductas de nuestros hijos. Todo aquello que sucede con
los hijos muestra lo que está pasando en la familia.
Los niños son quienes mejor perciben los desajustes
familiares. En una familia, tanto hijos como sobrinos o nietos,
con frecuencia, expresan lo que está sucediendo mediante
comportamientos, enfermedades o dificultades personales. Revelan
sucesos o sentimientos que la familia oculta o impide que
aparezcan.
- Por ejemplo, un miembro de la familia ha desfalcado la
empresa y en el alma familiar se le siente como excluido.
Uno de los nietos, de repente, comienza a robar objetos
cada vez que va a casa de sus abuelos. Toma las cosas y
las esconde en su alcoba, lo que nunca antes había
hecho. Al preguntársele por qué lo hace, dice
que no sabe, simplemente se le ocurrió y lo hizo.
La terapia desenmascara lo oculto en los comportamientos
inexplicables de los hijos.
-
Sirven para clarificar preferencias, valoraciones, ventajas
y desventajas dadas a uno de los hijos. Esto afecta las relaciones
del niño o del adulto que proviene de ese niño.
El mundo infantil es como una esponja, absorbe todo lo que
ve, oye y vive. El significado con que cada cual graba en
la memoria hechos y situaciones de su infancia, depende de
la intensidad de sus necesidades. Algunos hijos necesitan
o necesitaron más atención, otros, mayor reconocimiento,
amor o valoración. Todo esto incide en la vida familiar
actual.
Cuando los padres muestran o mostraron preferencia hacia alguno
de sus hijos, ese niño se siente en deuda con sus hermanos.
Es posible que se le dificulte salir adelante o que desperdicie
la oportunidad de tener o haber tenido esa ventaja. Por lo
general, este hijo se ubica en la familia como si sintiera
que les robó algo a sus hermanos. Ese sentimiento influye
en sus relaciones.
Las Constelaciones lo ponen de manifiesto.
-
Nos ayudan a reconocer qué les debemos y qué
no les debemos a nuestros padres. Nos permiten honrarlos y
nos liberan de asuntos que interfieren en la relación.
Los padres dan la vida a los hijos y esto es, antes que cualquier
otra cosa, un regalo. Los hijos, en consecuencia, están
obligados a agradecer ese regalo. La forma de hacerlo, es
logrando algo útil con sus vidas.
Ahora bien, un hijo jamás conseguirá devolverle
a sus padres lo que ellos le dieron, pues es imposible devolver
la vida. El hijo, entonces, adquiere solo un deber para con
ellos, honrarlos. Todo lo demás que quiera darles proviene
de su sentimiento de amor hacia ellos.
El orden de la vida dice que hay que reconocer que los padres
nacieron primero en el eslabón generacional. Por eso,
merecen respeto y honra, independientemente a los errores
que hayan cometido. Por desconocer esta verdad, es frecuente
que los hijos no tengan paz cuando se pelean con sus padres.
Tampoco cuando los critican, reprochan o tratan como a un
menor, quitándoles el lugar de haber sido primero en
el orden de la vida. En los hijos se origina rabia hacia sus
padres, al resistirse a aceptarlos.
La rabia es proporcional a la necesidad que tuvieron de sus
padres y que no pudieron satisfacer. A mayor necesidad de
amor, cuidado, escucha y protección o, también,
de disciplina, enseñanzas, normas y limites insatisfechos,
mayor rabia de parte de un hijo hacia uno o ambos padres.
Las Constelaciones trabajan para poner orden en las relaciones
padres hijos.
-
Nos permiten darnos cuenta de duelos no elaborados y nos
facilitan el proceso necesario para seguir adelante.
Lo más doloroso para un padre es la muerte de un hijo,
cuesta aceptarla. La naturaleza supone que los padres mueren
primero y los hijos después. Cuando un hijo muere antes
-por enfermedad- padres y demás familiares deben respetar
la "decisión" de ese miembro de la familia
de haberse ido tan temprano.
En los casos en que el duelo es por un accidente o suicidio,
con frecuencia, los padres se culpan. Lo natural es que reconozcan
que ellos les regalaron la vida a sus hijos y que éstos
tienen el derecho de hacer con ella lo que deseen, así
no estén de acuerdo, desde arriesgarla hasta perderla.
Las Constelaciones sirven para elaborar duelos difíciles.
-
Nos permiten entender ciertos síntomas y enfermedades
que se dan entre los miembros de una red familiar.
Con frecuencia, síntomas físicos y enfermedades
se asocian con problemas que no residen del todo en la persona
misma sino en quien o quienes están alrededor de ella,
en particular miembros de la familia.
Por ejemplo, dolores de espalda repetitivos en los hijos tienen
que ver con relaciones conflictivas e irrespetuosas con los
padres. Las enfermedades de la piel con necesidades afectivas,
en especial caricias; el cáncer con implicaciones familiares
y otros males tienen sus propias asociaciones.
Las constelaciones revelan el origen de muchos males.
-
Permite a los separados reorganizar sus familias. Ayuda
a darles a la nueva pareja y a la anterior el lugar que les
corresponde.
Para poder separase "de raíz" es necesario
elaborar una especie de rito de conciencia personal.
- Respetar a la pareja anterior, hacerle una venia dentro
del corazón y retirarse. Solo así se llega
a ser libre, lo que permite a la persona acercarse a otra
pareja.
- Lo nuevo tiene predominio sobre lo viejo, la primera mujer
u hombre es la pareja inicial y ese vínculo nunca
se podrá repetir, en especial si existieron hijos.
Sin embargo, la segunda mujer es la pareja actual y la primera
pareja debe retirarse sin interferir en la nueva relación.
- Los hijos no tienen obligación de aceptar ni querer
a la nueva pareja, deben respetarla y nada más. Si
llegan a quererla es fruto de lo que esa persona se ha ganado
a través de la relación que les ha brindado.
- En los padres separados el amor por los hijos debe tener
prioridad sobre el amor a la segunda pareja.
Las Constelaciones ayudan a comprender las prioridades en
parejas separadas.